Un niño, considerado a todo aquel menor de 18 años, es maltratado o abusado cuando su salud física o mental está en peligro, ya sea por acciones o descuidos llevados a cabo por individuos, instituciones o la sociedad en su conjunto. Incluyendo todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes, dificultando así su desarrollo.
El maltrato a los niños es principalmente un grave problema social (también cultural y psicológico), que puede producirse en familias de cualquier nivel económico y educativo, y que ha existido desde tiempos remotos. Sin embargo, es en el siglo XX con la declaración de los derechos del niño cuando se le considera como un delito.
El maltrato viola derechos fundamentales de los/as niños/as y por lo tanto, debe ser detenido cuanto antes mejor. El origen de la crueldad hacia los niños puede ser dividido en cuatro categorías:
- Crueldad inspirada en conceptos exagerados de disciplina y en base a funciones que resultan ser sujetos inadecuados e irresponsables: alcohólicos, drogadictos, criminales o delincuentes, débiles mentales, etc.
- Actos de violencia o negligencia cometidos por padres o adultos ejerciendo la autoridad con rígidas normas y reglas de conducta.
- Crueldad patológica en la cual los orígenes mentales o psicólogos son difíciles de identificar y de tratar.
- Crueldad oficial u organizada, aquella que se comete por ignorancia, por insensibilidad o por omisión en la forma de falta de legislación o de cumplimiento de la misma que proteja adecuadamente al menor.
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