miércoles, 20 de julio de 2011

¿Qué hacer ante un niño víctima de maltrato?

Ante un caso de maltrato infantil todas las medidas que se deben tomar deben buscar la protección del menor y su cuidado físico, psicológico y emocional. Es vital "interrumpir el ciclo de violencia" en el que vivimos. Una de las maneras es dando a conocer los derechos de los niños y respetándolos.

Cuando un niño nos cuenta que está siendo víctima de malos tratos debemos hacerle ver que vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para evitar que siga siendo lastimado. A los niños no les debemos hacer promesas que no vamos a cumplir, pues la confianza del niño ya fue traicionada por la persona que lo maltrató y nosotros no podemos hacer lo mismo.

Debemos creer lo que el niño nos dice y reaccionar con calma para evitar asustarlo y generarle sentimientos de culpa. Hay que explicarle que él no es responsable de lo que está pasando, puesto que los niños siempre son las víctimas del maltrato, nunca la causa.

Si los padres son los responsables del maltrato del niño, es necesario hablar con ellos sin juzgarlos. Por el contrario, hay que ser respetuosos, comprenderlos y hacerles ver que necesitan orientación y apoyo profesional en la crianza de los hijos.

Cuando conocemos o sospechamos que un niño está siendo maltratado, es nuestra obligación reportar esta situación a las autoridades competentes. La responsabilidad de verificar que las sospechas son ciertas les corresponde a los equipos especializados en este tipo de casos. Podemos reportar personal o telefónicamente el caso, o también en forma anónima.

Si nos damos cuenta que estamos tratando inadecuadamente a nuestros hijos, debemos buscar alternativas de cambio, como pedir ayuda profesional a un psicólogo para que nos entrene en cómo educar y criar adecuadamente a los niños.

Medidas para combatir el Maltrato

  • Ministerio de Salud y Municipios: deben implementar centros de referencia para diagnóstico y atención integral y crear centros de protección temporal del niño/a y centros de atención mental.
  • La sociedad: las comunidades, comités barriales y vecindades deben intervenir activamente en la atención integral y la notificación de casos.
  • Centros de atención primaria: a través de la hoja de AIEPI (desde mayo del 2006) los pediatras registran casos de sospecha y maltrato en menores de 5 años. El personal de post consulta, vacunas, emergencia y subcentros se han capacitado para registrar. Los formularios para adolescentes contemplan el maltrato.
  • Psicología clínica: trabaja en forma individual, familiar o grupal, con enfoque     
    sistémico, para apoyar al niño/a y sus familiares y promover el buen trato.
  • Trabajo Social: se aplica el formulario 038 (estudio socio-económico familiar) para obtener información ampliada del caso y poder elaborar así el plan de tratamiento con el niño agredido, la familia, el entorno y el equipo de salud. Se orienta y coordina la referencia y contrarreferencia a las visitas domiciliarias, seguimiento del caso y apoyo.

Creencias respecto al Maltrato Infantil

"Sobre el maltrato infantil hay algunas creencias erradas que dificultan tratar el tema y la búsqueda de soluciones". No es cierto que:
  •     El maltrato infantil sólo ocurre en las familias de escasos recursos y sin educación.
  •     Los padres tienen derecho a castigar a sus hijos.
  •     Los niños son insoportables y debemos castigarlos para educarlos.
  •     Las niñas son abusadas sexualmente porque se lo buscan.
  •     Las mujeres nunca abusan sexualmente de los niños y de las niñas.
  •     Es común que el abusador sexual sea un extraño y no alguien a quien el niño conoce.

Los padres que maltratan a sus hijos

Generalmente son insensibles frente a las necesidades del niño. Les brindan menos apoyo y no reconocen sus comportamientos positivos y sus logros, pues consideran que es una obligación tener éxito en las tareas escolares y en las demás actividades que realizan. Su relación con los niños se basa en castigos y reproches. Cuidan menos de ellos y comparten pocas actividades de recreación y juego. No respetan su intimidad y son agresivos en su trato. Estos padres son menos reflexivos y para solucionar los problemas no utilizan el análisis. Castigan a sus hijos con golpes, cachetadas, gritos e insultos, independiente de las faltas y la gravedad de las mismas.

Los padres que tratan adecuadamente a sus hijos

Los respetan, reconocen sus necesidades y aceptan sus sentimientos. Conocen y aceptan las características de sus hijos al igual que sus gustos e intereses. Los escuchan, comprenden y les ayudan a ser independientes y autónomos. Utilizan la comunicación y la reflexión para educarlos y disciplinarlos. Les demuestran amor con palabras y caricias. Expresan su molestia de forma firme y consistente, pero sin violencia, y comunican las reglas que establecen de manera clara y explícita. Les asignan tareas y responsabilidades acordes con su edad y capacidades. Los valoran y los motivan a confiar en sí mismos.

Prevención del Maltrato

Para poder obtener el buen trato es necesario aplicar unos recursos comunitarios, la resiliencia y las competencias parentales en relación a las necesidades infantiles.

Se denomina resiliencia al conjunto de procesos sociales e intra-psíquicos que posibilitan tener una vida «sana» en un medio insano. Estos procesos se realizan a través del tiempo, dando acertadas combinaciones entre los atributos del niño y su ambiente social y cultural.

Los factores que aumentan la resiliencia en el niño son:
  •    Apego seguro en los primeros 6 meses de vida.
  •    Tener conciencia de la realidad individual, familiar y social. Cuanto antes se dé cuenta
       de su realidad, más facilidad tendrá para desarrollar estrategias alternativas.
  •    Apoyo social: relaciones informales.
  •    La escuela y los procesos educativos extrafamiliares.
  •    Compromiso religioso, social y político.

Una familia y su entorno social pueden considerarse sanos cuando son capaces de:

  •     Asegurar el bienestar en todos sus miembros y sus socializaciones (aprendizaje de
        una cultura de vida).
  •     Ofrecer a sus miembros los bienes materiales, psicológicos y sociales que necesitan,
        en cantidad y calidad suficientes.

El bienestar de un niño no es nunca un regalo o el producto de la buena o mala suerte, sino por el contrario, el resultado de un esfuerzo humano que nunca es puramente individual ni puramente familiar, sino el trabajo del conjunto de una sociedad.

Detección del Maltrato

La idea general de un niño "golpeado" insinúa la imagen de un niño patético, sucio y cubierto de moretones, que mira fijamente al fotógrafo de modo aprehensivo. La verdadera imagen revela que los niños sufren de una variedad infinita de abusos, por lo general a manos de los propios padres y a menudo sin lesión evidente ni queja.

El maltrato infantil incluye una serie de ofensas que van desde la violación y el asesinato, hasta la negación de amor. Un niño que crece sin esperar nada sino un entorno hostil aprenderá a vivir dentro de estos límites y adaptará su comportamiento de tal forma que no traiga la mínima agresividad. Tales niños aprenden desde época temprana a procurar el agrado de cualquier adulto con el que puedan entrar en contacto como forma de protegerse a sí mismos.

La habilidad para detectar que un niño ha sido maltratado depende, por lo tanto, del conocimiento por parte de cada observador no sólo del estado físico de un niño, sino del comportamiento normal infantil. No basta con notar cualquier cambio en las interacciones sociales de un niño en particular, pues el niño agredido constantemente puede haber sufrido desde la primera infancia. Por consiguiente, cuando un niño parece comportarse de un modo anormal, deberá considerarse la posibilidad de que la causa sea el maltrato.

Para llegar a desarrollar un "olfato" y descubrir al niño maltratado, cada individuo necesita haber acumulado un montón de casos considerables. El entrenamiento debe, por supuesto, ocupar el primer lugar. Hasta que tenemos un grupo de observadores estratégicamente ubicados en la comunidad no podemos esperar alcanzar la detección temprana.

CÓMO IDENTIFICAR A LOS NIÑOS MALTRATADOS
Los indicadores de conducta

El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación, donde la mayoría son no específicos ya que la conducta puede atribuirse a diversos factores.
Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas:
  •    Las ausencias reiteradas a clase.
  •    El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración.
  •    La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas.
  •    La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos.
  •    La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos,
       especialmente cuando se trata de niños pequeños.
  •    Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad.

Los indicadores físicos

  •    La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
  •    La persistentes falta de higiene y cuidado corporal.
  •    Las marcas de castigo corporales.
  •    Los "accidentes" frecuentes.
  •    El embarazo precoz.

Consecuencias

Independientemente de las secuelas físicas que desencadena la agresión producida por el abuso físico o sexual, todos los tipos de maltrato infantil dan lugar a trastornos conductuales, emocionales y sociales. El grado de estas secuelas depende de:

  •   Intensidad y frecuencia del maltrato.
  • Características del niño (edad, sexo, temperamento, habilidades sociales, etc.).
  • El uso o no de la violencia física.
  • Relación del niño con el agresor.
  • Apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.
  • Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, psicológica y social.
  • En los primeros momentos del desarrollo evolutivo se observan repercusiones negativas en las capacidades relacionales de apego y en la autoestima del niño. Así como pesadillas y problemas del sueño, cambios de hábitos de comida, pérdidas del control de esfínteres…
  •  En escolares y adolescentes encontramos: fugas del hogar, hiperactividad o aislamiento, bajo rendimiento académico, deficiencias intelectuales, fracaso escolar, delincuencia juvenil, consumo de drogas y alcohol, miedo generalizado, depresión, rechazo al propio cuerpo, culpa y vergüenza, agresividad, problemas de relación interpersonal.

Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa porque piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato es un comportamiento anormal, aprendiendo a repetir este "modelo" inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades de establecer relaciones.

Diversos estudios señalan que el maltrato continúa de una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene alto riesgo de ejercer el maltrato en la etapa adulta.

Como todos sabemos, los niños aprenden de lo que viven:
  • Si vive con tolerancia aprende a ser paciente.
  • Si vive criticado aprende a condenar.
  • Si vive con aprobación aprende a confiar en sí mismo.
  • Si vive engañado aprende a mentir.
  • Si vive en equidad aprende a ser justo.
  • Si vive con vergüenza aprende a sentirse culpable.
  • Si vive con seguridad aprende a tener fe en sí mismo.
  • Si vive hostilizado aprende a pelear.
  • Si vive en la aceptación y la amistad aprende a encontrar el amor en el mundo.

Causas

Utilizando diversos modelos podemos explicar la aparición del maltrato infantil, como:

• El modelo sociológico, que considera que el abandono físico es consecuencia de situaciones de carencia económica o de situaciones de aislamiento social.
• El modelo cognitivo, que lo entiende como una situación de desprotección que se produce como consecuencia de distorsiones cognitivas, expectativas y percepciones inadecuadas de los padres o cuidadores en relación a los menores a su cargo.
• El modelo psiquiátrico, que considera que el maltrato infantil es consecuencia de la existencia de psicopatología en los padres.
• El modelo del procesamiento de la información, que plantea la existencia de un estilo peculiar de procesamiento en las familias con menores en situación de abandono físico o negligencia infantil.
• El modelo de afrontamiento del estrés, que hace referencia a la forma de evaluar y percibir las situaciones estresantes por parte de estas familias.

En la actualidad el modelo integral del maltrato infantil es el que mejor explica el maltrato infantil. Este modelo considera la existencia de diferentes niveles ecológicos que están encajados unos dentro de otros interactuando en una dimensión temporal. Existen en este modelo factores compensatorios que actuarían según un modelo de afrontamiento, impidiendo que los factores estresores que se producen en las familias desencadenen una respuesta agresiva hacia sus miembros.

Entre los factores que podrían explicar la espiral de violencia intrafamiliar que se produce en el maltrato infantil encontramos: armonía marital, planificación familiar, satisfacción personal, escasos sucesos vitales estresantes, intervenciones terapéuticas familiares, apego materno/paterno al hijo, apoyo social, buena condición financiera, etc. En cambio, en cuanto a los factores estresores podemos ver: historia familiar de abuso, desarmonía familiar, baja autoestima, trastornos físicos y psíquicos en los padres, farmacodependencia, hijos no deseados, padre no biológico, madre no protectora, bajo nivel social y económico, etc.